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Hoy tengo la suerte de invitar a mi casa digital a María Zabala, periodista y experta en educación digital. Ambas somos periodistas e interesadas en temas relacionados con la importancia de la ciudadanía digital, por eso, no fue dificil que nuestras vidas digitales se cruzaran.  Sigo de cerca el blog de María: iwomanish y si tuviera que destacar algo de este blog es sin duda la positividad con la que se aborda el tema de la digitalización. Otro punto en común con ella.

Precisamente en mi último post “Tecnología y Adolescentes: una visión positiva”,   destaqué a María entre expertas del área, junto a Mar Castro, otra gran profesional, que espero poder entrevistar también algún día.

María además de miembro de The Digital Citizenship Institute y embajadora DigCit en España; asesora en contenidos y organización de eventos sobre educación digital a distintas empresas e instituciones; imparte conferencias y talleres sobre buen uso de la tecnología y alfabetización digital; y en su blog ofrece contenidos variados y útliles para hacernos un poco más fácil la vida a madres, padres, educadores y educadoras  en cuanto al mundo digital se refiere. Por todo esto, es un placer compartir con ella todas estas reflexiones, consejos y recursos, que estoy segura que te resultarán útiles e interesantes. Hablamos entre otras muchas cuestiones de las familias y el papel fundamental en la educación digital, de la importancia de informar sobre los riesgos, oportunidades y las reglas de  educación digital y también de las nuevas brechas digitales que la tecnología está generando.
Te invito a leer,  compartir y comentar todas las interesantes reflexiones con las que María pretende educar, inspirar y guiar para una convivencia saludable con la tecnología.

¿Qué sugerencia darías a  padres/madres para educar a los y las menores en el buen uso de internet?

Normalizar la tecnología, incorporarla al resto de la educación que damos a nuestros hijos.
Si no sale solo a la calle, que no pueda descargarse apps solos.
Si no estrena un Ferrari en su mayoría de edad, que no estrene Smartphone caro cuando decidamos que tiene que tener móvil.
Si le gustan los Legos, que busque vídeos sobre Lego y no solo sobre challenges o bromas virales.
Si no es capaz (por edad o por lo que sea) de recoger sus juguetes o de hacer sus deberes solo, no esperar que sepa parar cuando lleva una hora jugando al FIFA en la Play.
Si les hablamos sobre pedir las cosas por favor o darnos la mano al cruzar la calle –o al menos mirar-, hablarles también sobre contraseñas o buenas maneras en Internet.
Ni hay brecha digital insalvable ni estamos ante generaciones insulsas.

Es cuestión de entender la época en la que están creciendo y dejar de suspirar por nuestras infancias analógicas; es cuestión de ser más explícitos en la comunicación, de asumir nuestro papel de adultos educadores y compartir experiencias, aprendiendo con ellos. Es cuestión de sumar cierta cultura digital, por nosotros mismos –que también somos usuarios- y por ellos.

Ya sé que no es fácil. Nos falta tiempo, nos sobra información y las cosas cambian a ritmo desmesurado.
Pero es igual de importante que todo lo demás que les enseñamos.

Que sean capaces de convivir con la tecnología empieza en casa. No depende (sólo) de otros o de los propios niños; depende de nosotros, de “cómo se gesta” su vida digital.

Ante las nuevas brechas digitales que se están generando ¿qué medidas crees que se pueden tomar para solucionarlo?

No tengo soluciones inequívocas. Desde iWomanish, lo que intento es por un lado informar de cómo funciona este mundo digital y, sobre todo, contribuir con ideas realistas en el cómo acompañar a las generaciones digitales.

Trato de, como se dice ahora, “empoderar” a los padres y a las madres, hacerles sentirse necesarios y fundamentales en la vida digital de sus hijos. Y creo que la mejor forma de conseguirlo es entender cómo es hoy en día vivir en familia –con móviles y tablets y mails y whatsapps y asistentes virtuales y perfiles sociales y contraseñas y apps por doquier y plataformas de streaming y postureo y gurús-.

Creo firmemente en la eficacia de vivir todo esto en positivo desde la información y la responsabilidad y no desde el miedo o la ignorancia.  Es cierto que cada familia es un mundo y que no siempre estamos preparados o tenemos tiempo para todos, pero poco a poco y desde pronto es mejor que todo o nada.

Adolescencia

¿Cómo podemos inculcar hábitos positivos en el uso de las TICs entre los y las adolescentes?

Lo mejor es empezar antes de que lleguen a la adolescencia… 😉 Pero en todo caso creo que, como en tantas otras cosas, depende de cómo sea tu adolescente y de cómo seas tú.

Me cansa enormemente ver todas esas noticias que nos dicen a diario que los adolescentes lo hacen todo mal en Internet, que son esclavos del like, que se tratan fatal unos a otros, que no cuidan de su reputación…

Seguro que se equivocan, pero también hacen muchas cosas bien, son creativos, solidarios y no entienden de barreras.

Si actúan con impulsividad o falta de criterio, tiene todo que ver con su edad. Y si actúan con intolerancia o prejuicios, tiene que ver seguramente con la educación que reciben. Cuando trabajo con adolescentes de Secundaria y Bachillerato, me suelo centrar en hablar sobre cómo funciona esa vida digital que tanto les gusta: cómo funcionan las redes sociales, cómo funciona una app dentro del móvil, cómo funciona la nube, cómo funciona una brecha de seguridad, cómo funciona un buscador… Y lo agradecen, porque no lo saben. Y quieren saberlo. Para tomar sus propias decisiones.

No soy una experta, pero sí creo que inculcar hábitos digitales positivos en estas edades tiene mucho que ver con hablar con ellos sobre los tipos de atención, sobre auto-control, sobre qué contenidos funcionan mejor en qué dispositivos, sobre amor y respeto, sobre consecuencias.

Un equilibrio entre prohibir y permitir, como en todo lo demás, abriendo la mano de manera gradual. Igual que hacemos cuando queremos educarles en un consumo responsable de alcohol, en una vida afectiva positiva, en una alimentación saludable.

A estas edades no son tan eficaces los controles parentales, salvo que los utilicemos como recurso para estar informados y después hablar. Funcionan los mensajes: si cometen un error en una red social, no hace falta quitarles el móvil o prohibirles todas las pantallas porque “son esas pantallas las culpables de todo”. Quizá mejor en todo caso prohibirles temporalmente esa red social en concreto y potenciar que utilicen otras plataformas.

Infancia

¿Cómo podemos empezar a trabajar hábitos positivos y responsables en la red entre niños y niñas?

Cuando los niños son pequeños, nos preocupa que pasen demasiado tiempo delante de una pantalla o que accedan a contenidos inadecuados para su edad o que alguien se aproveche de su inocencia para hacerles daño. Así que en esta etapa es fundamental que los adultos estemos pendientes de la vida digital de los menores.

Si normalizamos la tecnología y la incorporamos al resto de la educación que damos a nuestros hijos, lo principal es coherencia, consistencia y presencia.

  • Coherencia a la hora de buscar el término medio entre prohibir cualquier tecnología o permitir cualquier tecnología, coherencia a la hora de decidir qué uso digital hacen, por qué o cuándo.
  • Consistencia en cuanto a asumir nuestras decisiones: si a un niño pequeño que no come o que tiene una rabieta le das una Tablet para que se distraiga y haga lo que tú necesitas que haga, le estarás diciendo que portarse regular es igual a pantalla. Y si le dices que si se porta bien le dejarás ver videos en YouTube, le estás diciendo que portarse bien es igual a pantalla. Pero no les castigamos sin leer cuando se portan mal ni les premiamos con leer cuando se portan bien. Educar significa ir poco a poco con unas normas, unos límites, algunas excepciones, mucho ejemplo y autonomía gradual. Con la tecnología, igual.
  • Finalmente, presencia (física y virtual). Presencia significa que los niños pequeños no se descarguen lo que quieran o que no sepan las contraseñas para tener que esperar a que estés tú antes de encender la video-consola. Presencia significa saber qué tipo de videos les gustan y ayudar a encontrar videos que puedan gustarles. Con estas tres cosas será más fácil inculcar hábitos, porque si hay coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos, si hay consistencia en las normas o límites que ponemos y si hay presencia –de calidad, más que de cantidad-, los niños entenderán esas pantallas como una cosa más de sus vidas, no la única.

Instituciones Públicas

¿Qué medidas, proyectos o propuestas podrías en marcha para caminar hacia una ciudadanía digital saludable?

Ya hay iniciativas públicas que persiguen concienciar a la sociedad y a los menores en concreto sobre ciudadanía digital. Destacaría:

Y hay cada vez más proyectos privados o de ONGs que también informan sobre convivencia con la tecnología desde distintas perspectivas.

De todas formas, seguimos en general algo anclados en abordar los aspectos negativos y alertar sobre los peligros; y sobre todo seguimos siendo adultos los que hablamos sobre lo que hacen o no los menores en la Red, sin dejar que ellos participen de una conversación en la que tienen mucho que decir.

  • Personalmente me gusta mucho la plataforma europea Better Internet for Kids, porque informan de manera objetiva (no hablan sólo de sexting, bullying, grooming, adicción….) e involucran a los jóvenes en la creación de soluciones y proyectos.
  • Me gustan también el Family Online Safety Institute, que hace mucho por informar a los padres de familia, o
  • Common Sense Media, que además de ratings de apps y contenidos online comparte recursos muy útiles para familias.
  • Como ejemplo de buenas prácticas que tienen que ver con los derechos de los menores, destacaría el caso de la reciente entrada en vigor del RGPD en Europa. En el caso de Reino Unido, se creó un grupo de expertos para valorar qué decisiones tomaría este país en cuanto al grado de autonomía planteado por el proyecto de ley para que cada estado miembro autorizara una edad mínima de uso de servicios de información (incluidas redes sociales) sin autorización paterna –hasta ahí, igual que en España, donde hubo grupo de expertos-.
    Pero también se creó una plataforma web en la que de forma pública se podían aportar sugerencias o inquietudes. De esta manera, se trabajaba la ciudadanía digital de forma real, invitando a los ciudadanos a sentirse partícipes de decisiones que les afectan directamente. Finalmente, en España hay varios programas en los que jóvenes guían a otros menores sobre un uso positivo de la tecnología y soy fan de lo que consiguen y de cómo lo hacen.

¿Qué pondría en marcha? Quizá, por pura urgencia, planes curriculares básicos para ayudar a centros educativos a hablar sobre ciudadanía digital en las aulas.

Pero hay mucho por hacer y no todo depende de Gobiernos o colegios. Los medios pueden ser más responsables a la hora de informar sin alarmismos sobre malas prácticas. Las empresas tecnológicas pueden hacer mucho más por la seguridad de sus usuarios menores. Los adultos pueden hacer mucho más por dar buen ejemplo.
De momento, me centro en poner en marcha pequeñas semillas que ayuden a unos u otros a sentirnos todos implicados en educar a las nuevas generaciones en un uso positivo, creativo, seguro y responsable de la tecnología.

Ámbito educativo

Además de poner pizarras digitales en el aula, ¿consideras se están realizando iniciativas para fomentar un uso saludable de las tecnologías?

Si el tándem familia-tecnología abarca todo un mundo de consideraciones, el tándem colegio-tecnología no se queda atrás.
La digitalización de la vida escolar se podría dividir en cuatro aspectos:
1. de una parte, la tecnología como herramienta de gestión y canal de formación para el propio centro y para el profesorado;
2. en segundo lugar, la tecnología como instrumento añadido a la enseñanza (bien físicamente a través de pizarras digitales, ordenadores, etc., bien con contenidos incorporados al aula –videos, apps, gamificación online, proyectos…-; )
3. en tercer lugar, la capacitación de los alumnos para el mundo que les espera (y ahí entran vocación STEAM, programación, pensamiento crítico, trabajo colaborativo, alfabetización digital…);
4. finalmente, en cuarto lugar, la ciudadanía digital –formación humana en un mundo conectado y convivencia en el centro con la participación digital como foco-. En este último aspecto se trabaja con especial atención, la sensibilización ante los riesgos. Fuerzas y Cuerpos de Seguridad imparten talleres. Y son cada vez más los colegios que tratan de concienciar a la comunidad escolar –alumnos incluidos- sobre la importancia de la conducta online, las consecuencias de los actos también en Internet o incluso los delitos que pueden llegar a cometerse a través de la Red.

Personalmente creo que puede hacerse (y conseguirse) mucho más abordando los aspectos positivos y proactivos de la tecnología. Es fundamental formar a los menores, de forma progresiva y transversal, en aspectos como la ciberseguridad, el valor de los datos, la legislación de la privacidad o los derechos de autor, la búsqueda y selección de contenidos, la creatividad… Colaboro con varios colegios que trabajan en este sentido, bien creando recursos para incorporar la alfabetización digital al plan curricular, bien calendarizando talleres para estudiantes, para padres y madres o para todos juntos, de cara a normalizar la tecnología en el contexto del aprendizaje. Tema aparte, y lleno de retos, es el de la formación de los docentes.

Ámbito social

Existen muchos miedos para afrontar el reto de la incorporación de la tecnología al ámbito educativo y social. El primer paso es aceptar que la tecnología ha llegado para quedarse, aceptarlo y normalizarlo.

¿Qué consejo darías a profesorado, educadores/educadoras o diferentes agentes con responsabilidad en la infancia y adolescencia?

Más que consejo, planteamiento. Planteamiento de inclusión de todo lo digital como un elemento más de la vida. Dejar de ver la tecnología como mera herramienta y entenderla como instrumento, que es diferente. Mi planteamiento cuando trabajo con la comunidad educativa es que no hace falta seguir colocando “lo digital” en un sitio aparte, para incorporarlo a la enseñanza cuando creamos que puede ser eficaz.

Creo que es mejor normalizarlo: en Primaria, por ejemplo, plantear problemas de Matemáticas con ‘pavos’ de Fortnite, recurrir a apps como BodyPlanet en clase de Ciencias o inventar cuentos sobre Internet, son detalles que no requieren de conocimientos informáticos, pero ponen la vida digital de los niños sobre la mesa y pueden dar lugar a conversaciones sobre auto-control en uso de videojuegos, descargas de apps o funcionamiento de la nube…

En Secundaria, un ejercicio de expresión escrita en Lengua puede consistir en que el alumno sea capaz de responder en 280 caracteres, un trabajo para Historia puede centrarse en cómo utilizar filtros en Google o en conocer las claves del nuevo RGPD europeo.

Todo esto ayuda a dar contexto a la sociedad digital en la que están creciendo niños y adolescentes. Por otra parte, como hacemos desde el Digital Citizenship Institute, planteamos programas para que en todos los cursos puedan trabajarse elementos de la Ciudadanía Digital que enseñen a los alumnos sobre sus derechos y responsabilidades en la Red (y fuera de ella).

La capacitación tecnológica de docentes y estudiantes es fundamental, pero la capacitación humana para la convivencia con la tecnología es aún más importante.

Prejuicios

Bullying, sexting, adicciones… Desde los medios de comunicación los mensajes hacia internet o redes sociales y adolescentes son en general muy negativos. Sin embargo, muchos adolescentes aprovechan la tecnología para hacer proyectos basados en la creatividad, empatía, pensamiento crítico, trabajo en equipo y generación de nuevas ideas.

¿Por qué crees que cuesta tanto destacar casos de adolescentes o jóvenes que aprovechan las TICs desde una visión positiva?

Porque, nos guste o no, vende lo viral. Venden los titulares click-bait. Vende más un caso terrible que veinte casos positivos. Vende más el miedo que la responsabilidad. No hay más respuesta que esa.
Yo conozco muchos más casos de vida digital adolescente sin problemas, aunque desde luego problemas hay. Y el inicio de cualquier camino pasa por la advertencia ante el peligro (no cruces, no te atrevas, no saltes, no te arriesgues, no hagas esto o lo otro).
Pero creo que estamos ya en un momento de cambiar el discurso y hablar de responsabilidad digital, de nuestra propia agencia para tomar decisiones en Internet e ir enseñando a niños y adolescentes a tomarlas también.
El mayor peligro, a mi entender, es la necesidad de garantías. Queremos que nos garanticen que a nuestros hijos no les va a pasar nada.
Queremos que nos digan exactamente qué debemos hacer para que no se equivoquen nunca (online y offline).
Queremos que Facebook respete nuestros datos al 100% aunque no paguemos por esa seguridad y aunque publiquemos fotos privadas, no leamos las condiciones de uso (que deberían estar mejor escritas, por otra parte) y aunque demos a aceptar a cualquier cosa sin casi pensar. Queremos que los servicios online sean gratuitos pero rápidos y eficaces y seguros.
Queremos que se salvaguarden nuestros derechos digitales, pero hay mucha gente que descarga música o libros “piratas”.
Es muy importante que se trabaje por ciertas garantías en este mundo tan conectado, pero sin asumir nuestras propias responsabilidades, personalmente creo que no llegaremos lejos.

El acompañamiento y la educación

En uno de tus post hacías un símil de los cuchillos e internet, herramientas poderosísimas, pero con fines muy diferentes según el uso que hagamos de ella. La clave será enseñar a usar el cuchillo
¿Cómo podemos contribuir en esa influencia positiva e inculcar hábitos digitales positivos? ¿Cómo podemos asentar las bases?

Como en el resto de la educación, todo tiene que ver con normas, ejemplo y conversación.
Las normas y los límites ayudan con los hábitos; el ejemplo y la información ayudan con la convivencia; y la conversación ayuda con la comunicación (bilateral).
No todos los tiempos de pantalla son iguales, no todas las apps y redes son iguales, no todos los niños son iguales, ni todas las edades. Así que, como digo siempre, con la calma, pero en marcha. El momento de educar con la tecnología y no contra ella o sometidos a ella es AHORA.

Agradecimiento

Gracias María por aceptar mi invitación, por acercarte a mi blog y por compartir contenidos tan interesantes sobre la tecnología en los ámbitos familiares y profesionales, siempre desde una perspectiva positiva. Por aportar tu granito de arena con esta entrevista, dando pistas para inculcar hábitos digitales saludables.

Por tus motivadores comentarios. Por ser guía e inspiración para educadores y educadores que tienen la tarea de educar a las nuevas generaciones digitales.

Gracias por tus reflexiones, por tu generosidad y por inspirarme.

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Apasionada de la comunicación digital, marketing y social media. Soy periodista, webmaster y desde el año 2002 trabajo en temas relacionados con la comunicación, con experiencia en estrategia, planificación y gestión de páginas web y redes sociales.

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