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Hoy tengo la suerte de contar en mi blog con Aitor Uriondo, director del centro educativo Axular Lizeoa e impulsor de varios proyectos de educación digital.

He querido conocer de primera mano el impacto que ha tenido esta crisis sanitaria en la educación y la necesidad de adaptación y transformación digital en las aulas.

En este post Uriondo nos cuenta las claves para una educación digital de éxito y comparte retos y oportunidades.

educación digital


Resulta que la sociedad, la escuela y nuestras vidas se encuentran “patas-arriba” debido a un virus impredecible, no esperado y que nos ha devuelto a ese estado de indefensión y vulnerabilidad que el “mundo desarrollado” parecía haber desterrado de su vocabulario.  

Ante esta nueva situación, en este post quiero compartir los desafíos a los que nos enfrentamos en el ámbito educativo y comparto también reflexiones acerca de la educación digital.

Pero antes, me gustaría aclarar conceptos y destacar oportunidades que nos ofrece la educación digital.

Tenemos mucho trabajo por delante, pero es importante tener claro, como digo a lo largo del post, que no es cuestión de sumar herramientas que sustituyan a los libros, sino que pasa por rediseñar, repensar y reinventar nuevos modelos y estrategias.

1-¿Qué es la educación digital?

La educación digital permite a través de las tecnologías adquirir competencias y habilidades.

Se trata de aplicar las tecnologías de la información al proceso de enseñanza y aprendizaje.


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2-Retos y oportunidades de la educación digital

Aunque a estas alturas de la película ya no se discute la implantación, aterrizaje o llámese invasión del mundo digital en casi todos los aspectos de la vida, sí que el tema nos da para discutir entre quienes gestionamos, sufrimos, disfrutamos, construimos y sobre todo convivimos con nuestros/as alumnos/as en las aulas.

Repetidamente escuchamos que la tecnología debe de ser única y exclusivamente una herramienta, es decir un instrumento vehicular, que ayude a alcanzar los objetivos que nos marcamos para nuestros chicos y chicas.  

Es probable que estemos frente a un escenario y un momento en el que el liderazgo educativo e institucional avance hacia un diseño y una estrategia que defina unos retos tecnológicos alcanzables, medibles y crecientes con el objeto de responder a las necesidades tecno-competenciales.

Alumnado y profesorado, debemos de desarrollar y construir un sentido tecno-crítico en el que no todo vale.  

Deberíamos de trabajar para construir cultura entorno a las letras, a las ciencias y la tecnología.

El uso de diversas aplicaciones novedosas, programas o tendencias digitales no nos hace más competentes y menos aún más cultos.

Una tecnología desligada de las letras y las ciencias, es un F1 con el tanque vacío de combustible.

Es nuestra obligación construir cultura entorno a una tecnología que fomente la libertad digital personal, que construya puentes de felicidad y crecimiento social.

Es fundamental que nuestros/as alumnos/as aprendan a hacer buenas preguntas.  Esto no es novedoso, pero también el mundo de la tecnología debemos de fomentar el “para qué”.  

En ese camino hacia la respuesta ¿qué cabida tienen la creatividad, inventiva o la imaginación?

La respuesta la tenemos los propios profesionales soltando amarras de lo conocido, de lo que llevamos haciendo años hacia un mundo multicolor en el que “el para qué” debe de definir nuestra estrategia tecnológica.  

No es menos cierto que los propios profesionales requerimos de hojas de ruta que nos ayuden en un mundo tan cambiante como es el de la tecnología.

Hojas de ruta en las que predominen los valores y no los intereses comerciales, ni la ideologia tecnológica de unos y de otros, y menos aún la indefinición, falta de criterio o desconocimiento de quienes tomamos las decisiones.

Habrá que indagar, descubrir, incluso inventar líneas de actuación que mejoren lo anterior.  Volvemos al “para qué”.

¿Que pretendemos con la tecnología? Dotémosla de contenido y valor propio.

Generemos un modelo en el que la tecnología ayude al desarrollo real de lo humano.  

No nos olvidemos de lo importante.  El/la alumno/a, la persona, los valores, su desarrollo integral, sus competencias reales, su autonomía, el respeto a su intimidad, a su desarrollo personal…

Hagámosle que se sienta único, importante pero a su vez responsable, autoexigente y respetuoso con el entorno que le rodea.

Llevemos la programación, la realidad virtual, la impresión 3D, las redes sociales,…dotadas de contenido humano que mire de frente a las ciencias y a las letras al aula.

Invirtamos con sentido, construyamos, investiguemos y documentemos un modelo que responda de verdad a las necesidades de nuestro ciudadano 4.0.

Para ello, no estaría mal que creásemos una nueva asignatura llamada “AutoDidactica”.

Una asignatura que nos enseñe a no depender del sistema, de las modas, de las tendencias, ni de los intereses económicos.

Una asignatura que nos muestre el camino hacia la autonomía intelectual y el auto aprendizaje tecnológico.  ¿Utopia? Puede que sí, puede que no.

3-Educación digital post Covid-19

Durante meses que nos hemos visto abocados a un confinamiento total, restricciones en nuestros movimientos y hábitos de vida, resulta que en el orden de prioridades de los distintos gobiernos la escuela parece figurar muy al final de la lista.  

La sensación de desamparo y de aquello de “sálvese quien pueda”  ha sido un sentimiento presente y constante que ha hecho mella en los responsables y líderes educativos de los distintos centros escolares.  

El actual modelo educativo sigue mirando muy poco al ¿para qué tenemos que enseñar? y mucho en cambio al ¿qué tenemos que enseñar?.

Esa asignatura inexistente en la actualidad, y que la denominaba “AutoDidáctica” ha aterrizado, perdón, se ha estrellado contra una realidad educativa adormecida, cómoda y ausente ante las necesidades reales de nuestro alumnado y profesorado antes de la pandemia.  

Incluyo al profesorado y profesionales de la educación, ya que que los procesos de formación tecnológica, metodológica, pedagógica, etc. han adquirido una nueva dimensión. 

Esta nueva realidad nos ha expuesto ante las familias y sobre todo ante nosotros mismos mostrando las limitaciones, vergüenzas y poco crecimiento en algunos ámbitos que se intuían pero que la necesidad han hecho aflorar.

Una situación de emergencia como la vivida,  nos ha obligado a responder de emergencia, y estas respuestas no dejan de ser una simple “tirita en la herida”.  

Una herida que seguirá abierta una vez retirada la tirita.  

4-No hablamos únicamente de tecnología

Se requiere de una estrategia educativa real, volviendo una y otra vez a el ¿para qué? 

¿Para qué queremos la tecnología en nuestros centros escolares?  

Cuestionemos el sistema, el reparto de recursos, el perfil del profesorado, su formación, evaluación y desarrollo vital. 

El impacto tecnológico de un profesional bien formado, motivado, implicado y vocacional es infinitamente mayor que poner en manos de nuestro alumnado cualquier dispositivo de última generación.

No es cuestión de sumar recursos en forma de software que sustituya a los libros y responda a nuestra conciencia, sino que pasa por rediseñar, repensar y reinventar nuevos modelos y estrategias.  

El “caladero” ha cambiado, las “técnicas de pesca” han cambiado, los “barcos” e incluso los marineros han cambiado.

¿No debería de cambiar también la mirada de los “patrones y capitanes” que dirigen esa pesca?

Eso sí, cambiada la mirada y una vez aprendidas la técnicas de pesca, necesitamos de redes, cañas, anzuelos, cebo,…para llevar a cabo una buena pesca.  


Como en numerosas ocasiones he comentado en este blog, cuando hablamos de educación digital y transformación digital, no nos referimos únicamente a tecnología y herramientas, sino a una nueva forma de diseñar, pensar, reinventar.

Es necesario entender la educación digital, como un nuevo modelo, en el que tendremos que diseñar nuevas formas de intervención digital para llegar al alumnado.

No se trata de replicar viejos modelos a través de la tecnología, sino de volver a pensar en nuevas metodologías.

Tenemos que verlo como una oportunidad y un reto para asentar las bases de la metodología y la tecnología, equilibrando riesgos y oportunidades para una transformación educativa que permita seguir aprendiendo y creciendo de manera colaborativa y responsable.

 

¿Estás de acuerdo con las reflexiones acerca de la educación digital planteadas? Comenta en el post tu opinión y contestaremos encantados.

 

 

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Aitor Uriondo
Director de Axular Lizeoa e impulsor de proyectos de educación digital.
Aitor Uriondo

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